Yo caminaba por la senda que bordea el río
(mi paseo matinal, mi descanso)
Cuando hendió el aire, un sonido apagado y súbito,
el amor de las águilas
Su violento contacto amoroso en las alturas
del espacio,
el abrazo,las garras entrelazadas,una rueda viviente
cuatro alas agitándose,dos picos,
torbellinos de masas apretadas
precipitándose,dando vueltas, cayendo en espirales,
hasta detenerse sobre el río,las dos que son sólo una:
descansan un momento,se mecen en el aire quedamente,
se separan,desunen las garras,
Ascienden otra vez, con sus alas lentas y firmes
y prosiguen su vuelo, solos y divergentes,
Ella y él.
Maravilloso poema, de cómo podemos amar sin posesividad, libres y cercanos sin posesividad ni dominio. Hermoso. Poderosamente hermoso.
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