martes, 13 de enero de 2009

DE ATARDECERES Y SOLEDADES



                       Sergio Luna Vargas

Llegar como otras tantas veces
encontrarse de nuevo en el umbral del recuerdo
rasgos parlantes de sabiduría
un alto en el camino que nos inunda pleno,
amplios resúmenes de vida insatisfecha
evocaciones, convivencias,
sabores, habladurías y complacencia;
el sino propio del repetitivo ambiente.

No es posible detener el embate de un mundo diferente,
saturado de comunicación sencilla,
donde todos son iguales
o pretenden ser diferentes
sin conseguirlo
el sello indeleble
que salta a tu piel para ser partícipe
de contenidos inolvidables.

Te sabes único pero perteneces a todos,
no hay escapatoria.
El recuerdo amoroso del intentar haber sido,
la marca cósmica profunda  y definitiva,
reventando al unísono de la tragedia del ausente,
arrastrando con violencia
todo sentimiento de pertenencia.

Amigos y parientes disfrutan alegrando vidas,
Mucha gente nueva, que resuma entrega.
Voces estentóreas por las calles trajinadas
Rastros de piononos y ruidosos baches,
Vajillas llenas de suculentos potajes,
Hombres del volante y su visión pendular
de la eterna lucha por la subsistencia,
Rutas que te llevan a cualquier parte,
En cualquier día y al menor resuello,
rostros de pobreza con el orgullo henchido,

No dejas de admirar con deleite
las manifestaciones del arte intrínseco
el barro milenario,
maderas detalladas,
multicolores telas;
naturaleza transformada
manos superlativas
mentes llenas de inventiva

Tu alma viva y trastocada,
Ante exuberantes huellas del milenario quehacer
que no deja de pervivir,
y revierte,
… pasa y olvida,
con retornos de impulso renovado.

Ya nada es igual.
Tal vez solamente
el signo de la tierra amada
y el calor que aun respiras
aquel que te desgarra poco a poco
y que te revienta el alma

DE LA IMPUNIDAD

De la impunidad

Hay un sollozo de fuego en esta reminiscencia

/de océano y de barcos.

Contarnos que es otoño y el café está en la mesa

/dejó de ser parte de los días.

La mirada es ahora un fragmentario sol desgarrándonos

/las alas.

Musgo. Bestia.

Helada temprana en los huesos, en los corazones

/agrietados.

Resuello de un vientre enrojecido de llanto y silencio.

Cóncava penumbra rasgando la música. No luz. No aire.

Nos dibujan una historia

(Erase una vez...)

de huéspedes sin memoria

(en un lejano país...)

Mientras un dolor agreste

Sin nombre

(y vivieron felices...)

nos traspasa todos los días

todas las historias...

MARÍA BELÉN ALEMÁN

(de "Detrás de los silencios...”)

EL JARDIN DE LAS DELICIAS

Olga Orozco 

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS

         ¿Acaso es nada más que una zona de abismos y volcanes en
plena ebullición, predestinada a ciegas para las ceremonias de la
especie en esta inexplicable travesía hacia abajo? ¿O tal vez un
atajo, una emboscada oscura donde el demonio aspira la inocencia
y sella a sangre y fuego su condena en la estirpe del alma?¿ O tan
sólo quizás una región marcada como un cruce de encuentro
y desencuentro entre dos cuerpos sumisos como soles?
No. Ni vivero de la Perpetuación, ni fragua del pecado original,
ni trampa del instinto, por más que un solo viento exasperado
propague a la vez el humo, la combustión y la ceniza. Ni siquiera
un lugar, aunque se precipite el firmamento y haya un cielo que
huye, innumerable, como todo instantáneo paraíso.
          
           A solas, sólo un número insensato, un pliegue en las membranas
de la ausencia, un relámpago sepultado en un jardín.
  
           Pero basta el deseo, el sobresalto del amor, la sirena del
viaje, y entonces es más bien un nudo tenso en torno al haz de
todos los sentidos y sus múltiples ramas ramificadas hasta el
árbol de la primera tentación, hasta el jardín de las delicias y
sus secretas ciencias de extravío que se expanden de pronto
de la cabeza hasta los pies igual que una sonrisa, lo mismo
que una red de ansiosos filamentos arrancados al rayo, la
corriente erizada reptando en busca del exterminio 0 la salida,
escurriéndose adentro, arrastrada por esos sortilegios que son
como tentáculos de mar y arrebatan con vértigo indecible
hasta el fondo del tacto, hasta el centro sin fin que se desfonda
cayendo hacia lo alto, mientras pasa y traspasa esa orgánica
noche interrogante de crestas y de hocicos y bocinas, con
jadeo de bestia fugitiva, con su flanco azuzado por el látigo
del horizonte inalcanzable, con sus ojos abiertos al misterio
de la doble tiniebla, derribando con cada sacudida la nebulosa
maquinaria del planeta, poniendo en suspensión corolas como
labios, esferas como frutos palpitantes, burbujas donde late la
espuma de otro mundo, constelaciones extraídas vivas de su
prado natal, un éxodo de galaxias semejantes a plumas girando
locamente en el gran aluvión, en ese torbellino atronador que
ya se precipita por el embudo de la muerte con todo el universo
en expansión, con todo el universo en contracción para el parto
del cielo, y hace estallar de pronto la redoma y dispersa en la
sangre la creación.

                     El sexo, sí,
                     más bien una medida:
                     la mitad del deseo, que es apenas la mitad del amor.

lunes, 12 de enero de 2009

DIARIAMENTE

                         Sergio Luna Vargas

Diariamente, paso a paso, cruzando la senda del camino hacia uno mismo. No se trata de buscar en las estrellas, ni en el tenue firmamento, tampoco en el mundo hasta donde alcance la vista. Dentro de uno, en las simas del profundo interior, paseando por las cavidades del yo maltrecho y las inseguridades del destino manifiesto; es allí donde se debe de encontrar. No es necesario buscar, sólo basta con percatarse de nuestra esencia , de la riqueza inexplorada del contenido eterno, el sinsabor intenso del egoísmo y la malhadada esencia del existencialismo. Allí estamos, llenos de vida sin vivirse y muertos de tedio interminable. Sólo nosotros sabemos que tenemos dentro y que no tenemos también. Intentamos concer aquello que nos encamina hacia la búsqueda de la verdadera alma humana, guiados por la sutileza del viento fresco, hundidos en las cavidades de lo malsano putrefacto y de la intencionalidad recalcitrante. Sólo hay un testigo del largo , interminable camino al infinito interno... uno mismo.

Todas las mañanas

                            Sergio Luna Vargas

Todas las mañanas
el silencioso parque es testigo
del acelerado presionar de mis tendones,
el jadear consistente de mis pulmones,
del deleite, al escuchar mis canciones.
Todas las mañanas
rompe el alba con mis sudores
los pájaros me saludan con tronadores
susurrantes, voces de amaneceres.
Todos los días
mis rezos ululantes, evocadores, 
dan gracias por sentirme vivo
y piden por los seres queridos 
cuando aterrizan mis rayadas plantas
en los fríos y temblorosos 
pastos tejidos
...todas las mañanas


domingo, 11 de enero de 2009

BIEN PUDIERA SER

                                              Afonsina Storni


Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
No fuera mas que aquello que nunca pudo ser,
no fuera mas que algo, vedado y reprimido, 
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer...
Dicen que silenciosas las mujeres han sido, 
de mi casa materna... Ah! Bien pudiera ser...

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos 
una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo eso mordiente, vencido, mutilado,
todo eso que se hallaba en su  alma encerrado, 
pienso que sin quererlo, lo he despertado yo.

sábado, 10 de enero de 2009

NUESTROS PADRES...

                                    del libro "Füsche von Llafenko"
                                           de  Gloria Dünkler

Nuestros padres se fueron encogiendo,
apagándose como pichones heridos.
Nosotros seguíamos aguantando aqui, allá,
husmeando con nuestros hocicos,
marcando provincia,
adiestrando a los cachorros en la pelea del inmigrante.

miércoles, 7 de enero de 2009

Renaceré


Voy a dejar
que esta sed de ti, 
me consuma despacio...
Que estas ansias de verte,
me vayan quemando el alma...
Que mi cuerpo se rebele
y mi piel te reclame...
Que mis manos te busquen
y mis ojos se obscurezcan
    de tanto no verte.

Voy a dejar que este dolor 
me duela sin descanso.
que este veneno de ausencia 
me embriague lentamente
                Y me desequilibre 
                Y me desesperance

Cuando no quede nada,
cuando casi no sea...
Desde el vacío fecundo, 
desde la nada vital,
en un intento
                         poderoso
                                           nuevo
                        necesario
                                          último
un atisbo de vida
incontenible, incierta,
se asomará a mis ojos, 
y podré renacer.
                                                     
                                 silvia romero
                                     (1991)

OFRENDA

                                   Juana de Ibarbourou

Cuido mi cuerpo moreno
como un suntuoso marfil.
Cuido mi cuerpo moreno
para que de gracia llena
sea del pie hasta el perfil.

Copa con vino de vida, 
vaso con miel de pasión.
Copa con vino de vida,
y un ascua viva encendida 
en lugar del corazón.

Oh, mi amante, te lo ofrendo
como un regalo de amor!
Oh, mi amante te lo ofrendo,
en el engarce estupendo, 
de mi chal multicolor!

Sangre-fuego, carne -cera, 
olor a sol y a panal. 
Te lo doy como si fuera, 
un raro bronce oriental.
 

MUJER

                                   Juana de Ibarbourou

Si yo fuera hombre, ¡que hartazgo de luna,
de sombra y silencio me habría de dar!
¡cómo, noche a noche, solo ambularía,
por los campos quietos y por frente al mar!

Si yo fuera hombre,¡ que extraño, que loco
tenaz vagabundo que habría de ser!
Amigo de todos los largos caminos 
que invitan a ir lejos para no volver

Cuando asi me acosan ansias andariegas 
¡  que pena tan honda me da ser mujer!

lunes, 5 de enero de 2009

EL AMOR DE LAS AGUILAS

                          WALT WHITMAN

Yo caminaba por la senda que bordea el río
(mi paseo matinal, mi descanso)

Cuando hendió el aire, un sonido apagado y súbito, 
el amor de las águilas

Su violento contacto amoroso en las alturas 
del espacio,
el abrazo,las garras entrelazadas,una rueda viviente
cuatro alas agitándose,dos picos, 
torbellinos de masas apretadas
precipitándose,dando vueltas, cayendo en espirales,
hasta detenerse sobre el río,las dos que son sólo una:
descansan un momento,se mecen en el aire quedamente,
se separan,desunen las garras,
Ascienden otra vez, con sus alas lentas y firmes
y prosiguen su vuelo, solos y divergentes,
Ella y él.

NO ME CERREIS VUESTRAS PUERTAS

                                                       WALT   WHITMAN

No me cerréis vuestras puertas,altivas bibliotecas,
Pues os traigo lo que faltaba en vuestros repletos 
    estantes,siéndoos  tan necesario;
He salido de la guerra y he compuesto un libro,
Las palabras de mi libro no son nada,su intención
   lo es todo.
Un libro aislado, separado de los demás, sin relación 
   con el intelecto,
Pero cuyas paginas os conmoverán con los significados
    que hay en ellas latentes.

En Humahuaca

Eran hombres con sikuris
La música, las manos, los ojos,
     eran una misma cosa.

Eran hombres tras la imagen 
    de la esperanza.

Venían del pasado
en un viaje repetido 
    hacia lo eterno.

Era el mismo y nuevo.
El hombre prisionero de su muerte.

                                         silvia romero